domingo, 30 de enero de 2011

La Vìa Radical Para Refundar la Repùblica




Acabo de terminar de leer un libro excepcional, "La vìa radical para refundar la Rèpùblica", escrito por Porfirio Muñòz Ledo. Se que el nombre del autor provocarà el levantamiento de cejas o la expresiòn de ciertos gestos, ya sean de desaprobaciòn, o bien de incredulidad.


Aunque en este comentario no se trata de poner en la picota del juicio històrico al autor, esa capacidad de "camaleòn" en adaptarse a las circunstancias, y en seguir siendo un personaje vigente de la vida pùblica, lejos de verla como algo criticable, yo creo que es una virtud del personaje, pues, a travès de su larga trayectoria, la coherencia de sus ideas y su compromiso de reformar al Estado han seguido ahì inalterables. Despuès de todo, en su desempeño como funcionario, diplomàtico, legislador, polìtico y activista, no hay escàndalos que reprocharle.


Su versatil protagonismo ha sido posible gracias a su inteligencia, talento, preparaciòn acadèmica, roce con personalidades internacionales y nacionales, y su amplìsima experiencia en la vida pùblica, y quizàs de ahì se haya ganado tantos antagonsimos con la intenciòn de descalificarlo con calumnias y otros improperios. Pero hay algo que siempre lo ha inquietado, y por lo que siempre ha luchado, la reforma del Estado.


En su ùltimo libro, ese es el tema medular y lo aborda con argumentos pausados, ricos en razonamientos y hechos històricos, engalanado con el buen manejo del lenguaje, que va llevando de la mano al lector para ubicarlo correctamente en el tiempo y circunstancias particulares que definen el estado actual de cosas de la naciòn.


Recojo algunas frases que habràn de repetirse a lo largo del texto, como por ejemplo "Los males que aquejan al paìs son mucho màs profundos que un proceso polìtico desgraciado o un pèsimo desempeño econòmico", lo cual lo lleva a discurrir que para cambiar al fracasado modelo econòmico, primero hay que refundar a la repùblica. De ahì el tìtulo del libro, indicando que "radical" no se utiliza con el significado peyorativo de extremismo, esgrimido por la derecha encaramada en el poder, sino que se refiere a transformar a las instituciones republicanas desde la raìz, atacando asì las causas origen de nuestros infortunios, manifestados bajo diversos sìntomas que a todo mundo nos alarman.


Otra frase clave, "...existe un extravìo del rumbo patrio que està precipitando la decadencia en todos los òrdenes de la existencia colectiva...", tema que recientemente ha sido abordado con claridad y lucidez por el Dr. Josè Narro, rector de la UNAM. Es patente que la sociedad ya no encuentra un sentido comunitario, sino sòlo una serie de actitudes individualistas que conducen a la pèrdida de rumbo y a una angustia demoledora que se comparte y que llena de pesimismo a la poblaciòn. Los jòvenes, en este sentido, ocupan tambièn un lugar preponderante en el anàlisis del autor.


Identifica con precisiòn aquellos poderes fàcticos que se han apropiado de la conducciòn del Estado - Naciòn y còmo, a lo largo de la historia reciente, han sido abortados uno a uno los esfuerzos para implementar la reforma del Estado tan necesaria. En ese proceder, denuncia tambièn a las corrientes acomodaticias de la izquierda que traicionaron los objetivos ùltimos de bienestar a la poblaciòn, a cambio de minuncias electoreras y de beneficios cortoplacistas a unos cuantos.


Apunta a decirnos que "...la inseguridad degradante es el espejo de todas nuestras patologìas polìticas, econòmicas y sociales...", lo cual contrasta con la visiòn militarista ejercida por el règimen calderonista, màs dèbil que nunca, y con menos apoyo que cuando tomò ilegitimamente el poder en el 2006. Sin velos de ningùn tipo, Muñòz Ledo acusa al gobernante en turno de traicionar a los ideales constituyentes, asì como a nuestra soberanìa defendida con prestigio a lo largo de dècadas, a cambio de jugar un rol indigno con el poder imperial de nuestro vecino del norte. Nuestro concepto extraviado de seguridad nacional, se subordina al sentido de seguridad que le dan los Estados Unidos. Participamos en una guerra que no es nuestra y que ha llevado a un registro sangriento de màs de 30,000 vìctimas, sin visos de solucionar, ni aminorar el problema.


Hace referencias històricas a movimientos que enfrentaron la realidad lacerante en sus paìses: Mario Soares, Raùl Alfonsìn, Gustavo Iruegas, Juan Cristian Iturriaga y Vìctor Raùl Haya de la Torre y còmo su ejemplo democràtico y de justicia dejaron huella.


Interesantemente, y tejiendo argumento tras argumento, el autor nos presenta una realidad lacerante, en forma de un Estado fallido, que lo lleva a advertirnos el grave peligro de que la situaciòn actual desemboque en el caos, haciendo cada vez màs propicia una intervenciòn directa del imperio, para poner asì en bandeja de plata nuestra soberanìa, nuestros recursos y el aseguramiento de una mano de obra barata, cada vez màs esclavizada. Nuestra naciòn se encuentra màs vulnerable que nunca.


Finalmente, y como ilustraciòn a las generaciones que vendràn a reemplazar a los viejos cuadros, antepone una serie de asignaturas urgentes, todas ellas seriadas:


1- Abordar la crisis del Estado- Naciòn, consensando la necesidad de llevar a cabo la transformaciòn del paìs.


2- Intaurar el estado de derecho, para combatir la corrupciòn y la impunidad.


3- Proceso de liberaciòn polìtica, refundando a las instituciones, descentralizando la vida pùblica y dàndole al ciudadano mayor participaciòn, no sòlo en las elecciones.


4- La cuestiòn de la soberanìa como condiciòn para el desarrollo, en todos los campos: polìtica interna, polìtica externa, monetaria, alimentaria, fiscal, etc.


5- La estrategia econòmica hacia un Estado de Bienestar, desechando de una vez por todas la calamidad de la estrategia neoliberal seguida desde el Salinismo hasta nuestros dìas.


6- Culminan la cultura y el conocimiento, siendo la educaciòn, ciencia y la tecnologìa vèrtices para ofrecerle a las generaciones venideras oportunidades y para poder sobrevivir como naciòn independiente.


La lectura de este libro es recomendable para todos los que estamos preocupados por la situaciòn actual y por el destino de nuestra naciòn. Ahì se encontraràn respuestas a tantas interrogantes inquietantes. No hay que desaprovechar la oportunidad que se nos brinda en compartir las ideas de un personaje pùblico muy singular, pero con un acervo de conocimientos invaluables.




Ficha tècnica:


Muñoz Ledo, Porfirio; La Vìa Radical para refundar la Repùblica; Ed. Random House Mondadori (Grijalbo); Mèxico, D.F.; octubre, 2010.





sábado, 1 de enero de 2011

China frente a la segunda década del siglo



Cuando hablamos de historia, 60 años son sólo un suspiro, por eso cuando analizamos los sucesos históricos transcurridos en China en ese corto lapso de tiempo, no nos queda más que quedar con la boca abierta llenos de sorpresa.

Hasta antes de 1949, China era un país eminentemente feudal, que había sufrido invasiones y amagues de los imperios británico y japonés. Sin embargo, en ese año, Mao Tse Tung culmina la Gran Marcha que encabezó, y logra derrumbar al gobierno de Chiang Kai-shek, muy proclive a los Estados Unidos, haciendo que se refugie en la isla de Formosa, donde llegaría a formar la China Nacionalista ó Taiwán.

 

Mao funda en China continental la República Popular, inspirada en el marxismo y en sus propias enseñanzas, instalando una férrea dictadura burocrática, que además se aisla del mundo entero, y de paso le disputa a la Unión Soviética el liderazgo ideológico del mundo comunista.

 

Este período autártico - y que atrasó al país considerablemente - dura poco más de 20 años, pues luego Nixon y Kissinger vendrán a practicar la diplomacia del “ping pong”, quedando así reestablecidas las relaciones de Estados Unidos con el gigante asiático.

 

 
En la década de los 80’s, la URSS da signos de desmembramiento, que culminan con la estrepitosa caída de la “cortina de hierro”, y de paso con el muro de Berlín, para luego embarcarse en una dolorosa y atropellada transición al capitalismo, capitaneada por el nefasto gobierno de Boris Yeltsin, que a su vez se asesoró de los patéticos economistas y financieros del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM).

 
Así, cuando Rusia - una vez finiquitada la antigua URSS, cae en el caos, manifestado por corrupción rampante, cierre generalizado de empresas estatales e industrias anacrónicas, desempleo descomunal y galopante inflación - China pone sus barbas a remojar.




Muerto Mao, la sucesión de nuevos líderes, percibiendo que las economías centralmente planificadas no tienen futuro, se ponen a trabajar bajo la presión del tiempo y actúan con un pragmatismo a toda prueba. Por tanto, a fines de los 80’s, y principios de los 90’s, diseñan y hacen ejecutar las reformas económicas que abren el país al mundo, sirviendo de anfitriones a inyecciones masivas de inversión extranjera, con la misión de modernizar a la economía.




Las reformas permiten que firmas occidentales y asiáticas se instalen gozando de todo tipo de de facilidades, entre ellas, la abundancia y bajo costo de la mano de obra, tarifas subsidiadas en infraestructura y servicios, exenciones fiscales y una muy laxa legislación laboral y ambiental.




La respuesta internacional fue inmediata. Plantas enteras fueron desmanteladas en Estados Unidos, Europa y países desarrollados de Asia para instalarse en China, complementadas con la paulatina formación de nuevas empresas autóctonas, logrando así que el país registrara tasas de crecimiento sostenido por arriba del 9% durante más de una década.




Los productos hechos en China invadieron el planeta, gracias a sus precios ridículamente competitivos. Ello favoreció que las reservas internacionales crecieran a niveles estratosféricos, catapultando al país a disputarle a Japón el lugar número dos en cuanto a tamaño de la economìa, y en camino a alcanzar, en 20 años más, el nivel de ingreso por persona que tienen actualmente los Estados Unidos, siempre y cuando logren sostener el ritmo de crecimiento hasta ahora observado.




Lo interesante del caso es que China no puede definirse como un modelo auténtico de economía de libre mercado, según lo postula el dogma neoliberal, pues el gobierno practica una sólida política intervencionista en materia monetaria, fiscal y laboral, pero de no haberlo hecho así, la nación hubiera sufrido la misma suerte que experimentaron los países del Este europeo, al instrumentar su dolorosa y torpe transición del comunismo al capitalismo salvaje.




Sin embargo, no todo es de color rosa en la República Popular China. Detrás del crecimiento vertiginoso y de la modernización urbana e industrial, que deja atónitos a los visitantes, existen graves contradicciones y serios problemas que ponen en duda la sustentabilidad a mediano plazo del modelo seguido hasta ahora.




Una grave deficiencia es la carencia de libertades políticas y de abierta democracia, que han dado lugar a persecuciones y violaciones flagrantes de los derechos humanos, cuestiones que están bien documentadas. Igualmente, la ocupación militar, y la barbarie desplegada sobre el Tibet y su pacífica población, se prolonga ya por varias décadas.




La ausencia de derechos laborales sobre la mano de obra industrial hace que millones de trabajadores sean abiertamente explotados bajo condiciones que no se tolerarían en ningún país desarrollado de occidente, salvo el caso, claro está, de los trabajadores inmigrantes del tercer mundo.




Otra grave contradicción es que la brecha entre el bienestar de la población urbana y la rural se hace cada vez más amplia y, por ende, más peligrosa. Los beneficios del auge, no han llegado plenamente a la inmensa población campesina.




Y, para hacer las cosas aún peor, el explosivo crecimiento de la economía se ha logrado a expensas de la devastación del delicado equilibrio ecológico: suelos erosionados, acuíferos sobreexplotados y contaminados, ríos y lagos cargados de tóxicos, bosques desforestados, especies marinas en peligro de extinción y aire irrespirable de las ciudades.




Lo anterior obliga a que los gobernantes chinos lleven a cabo rápidos cambios profundos para dar solución al desafiante crucigrama que presenta el país.




El pragmatismo de los líderes chinos se está poniendo a prueba de nueva cuenta. La trascendencia de las transformaciones históricas a lo largo de 60 años habla de la capacidad innovadora de este pueblo, y ahora, para los próximos 20 años tendrán que redoblar esfuerzos y enderezar lo que está torcido, pues la cuestión de sobrevivencia sigue siendo vigente.




El mundo está ahora más atento que nunca sobre lo que suceda en China, con la diferencia de que las naciones ya no serán meros espectadores, sino coparticipes de las transformaciones inevitables, pues en los tiempos actuales las relaciones con esta formidable nación asiática presentan curiosa simbiosis, ya que lo que suceda a miles de kilómetros de distancia tendrá repercusiones inmediatas en los demás continentes, se traten de aspectos económicos, o de cambio climático.




De lo anterior podemos sacar algunas conclusiones importantes con referencias al otro gigante asiático, la India:




1. El crecimiento econòmico, por sì mismo, no es garantìa de reducciòn a la pobreza, ni en una mejor distribuciòn del ingreso, ni en correcciones importantes en la situaciòn de pobreza existentes, a pesar del espectacular desempeño de la economía China.




2. Lo que realmente importa es la naturaleza, o calidad del crecimiento econòmico que se obtiene, es decir, que èste alance a los segmentos de la poblaciòn màs pobres, que los cambios que se adopten en la polìtica econòmica generen suficientes oportunidades para estimular el empleo, y que el mercado y el Estado se complementen para asegurar la satisfacciòn de necesidades bàsicas y acceso para toda la poblaciòn, sin restricciones, a los servicios sociales indispensables.




3. Por tanto, derivado de lo anterior, la intervenciòn del gobierno es crucial para influir que el crecimiento econòmico mejore las condiciones de la poblaciòn pobre, a pesar de la visiòn contraria que esgrimen los simpatizantes del fundamentalismo de mercado.




4. Los procesos seguidos en estos dos paìses gigantescos han sido diametralmente opuestos, pues mientras que en China prevalece una orientaciòn màs egalitaria y controladora por parte del Estado, en India ha sobresalido la mano del mercado libre, con menor intervenciòn gubernamental. El caso de China, a pesar de sus enormes retos, ha sido màs exitoso, tanto en tèrminos de crecimiento, como en abatimiento de la pobreza.




5. China, en virtud de las limitaciones del mercado exterior, que aùn no se recupera de la crisis financiera del 2008-09, tendrà que desarrollar màs su mercado interno, so pena de quedar vulnerable a las tendencias cìclicas y volàtiles de otros mercados.




6. La India ha captado mucho la atenciòn por su desarrollo en tecnologìas de la informaciòn (IT) aplicadas a simplificar procesos administrativos, ese hecho, sin embargo, no ha repercutido de manera importante en la generaciòn de empleo y en la reducciòn de la pobreza en ese paìs, cuando se comparan esas estadìsticas con el tamaño de su economìa.




7. Una característica esencial de la globalización es que comercio exterior, mercados financieros, movimientos migratorios y depredaciòn ecològica se entretejen en relaciones mutuas.




China y el mundo, después de 60 años, dependen uno del otro, es decir, velozmente han aprendido la lección de lo que significa dormir con el enemigo.

























sábado, 11 de diciembre de 2010

La teoría económica neoclásica, ¿ciencia exacta o dinerología vulgar?




Pablo Luna y Rafael Isás


Desde hace tiempo, los pseudocientíficos tratan de convertir a la economía, en una ciencia exacta. Pero ¿han tenido éxito?

Algunos antecedentes del problema:


Todos sabemos que hay ciencias sociales, hay ciencias exactas, y pseudociencias.


Las ciencias exactas permiten determinar, mediante experimentos reproducibles, fenómenos determinísticos, o probabilisticos, de la naturaleza, sujetos a variaciones aleatorias. Las ciencias sociales más bien pretenden estudiar al ser humano y sus diferentes comportamientos, bajo diversidad de condiciones históricas, geográficas y culturales. Por su cuenta, las pseudociencias no siguen el método científico, no son demostrables, repetibles, y suelen basarse en creencias, dogmas, especulaciones y elucubraciones ideológicas, supuestos y no en hechos. A todo esto, no parece haber una ciencia social más manoseada por la pseudociencia, que la economía.


LA "DINEROLOGÍA" PSEUDOCIENTÍFICA


Las ciencia social llamada economía, definida como la administración de los recursos escasos (por parte del ser humano), ha sido objeto de deformaciones pseudocientíficas por parte de determinadas teorías, que incorporan ideología, falacia y discurso orweliano, que han degenerado en pseudociencias que podríamos denominar "dinerología", o bien, que confunden el estudio de la economía con las finanzas.


Debemos separar entonces la "dinerología" (pseudociencia financiera) de la economía (ciencia social), porque la economía es una ciencia social antropocéntrica, que debería tener como eje de estudio del comportamiento del ser humano viviendo en sociedad, y no al dinero, aunque sus conductas se vean reflejadas en términos de dinero, las que ha venido a servir, históricamente, como un medio de pago, o medio de referencia para asignar un valor de cambio a las mercancías o servicios a comercializar.


La dinerología es el estudio del dinero (no de la conducta humana, social), y como tal es posible crear complicados modelos matemáticos que omiten la acción y decisión del ser humano, y omiten la causalidad, porque el centro de estudio no es el comportamiento humano, sino simplemente el dinero. Es un análisis exclusivo de números que eliminan al ser humano, igual que la numerología de Pitágoras que buscaba las propiedades místicas de los números.


Eso sí, la dinerología estudia el efecto numérico, y no la causa (que es el ser humano), y han definido una serie de supuestos aplicables a la dinerología financiera. Los dinerólogos, con el fin de no perder su reputación, han querido hacerse llamar economistas, destruyendo la credibilidad en los verdaderos científicos sociales. Así, han venido dominando las diferentes facultades de las Universidades, formando un auténtico club exclusivo al que muy pocos tienen acceso, si no cumplen con postulados y exigencias (llámense modelos econométricos) que se ajusten al dogma defendido por ellos. Y esa dinerología financiera prevalece en las areas de planeación estratégica, finanzas y de mercadotecnia en las empresas. Igual sucede en el sector público, donde las decisiones son basadas en modelos econométricos, que nada tienen que ver con el comportamiento humano. En otras palabras, de un plumazo borran conductas de la gente, sin importar costumbres regionales, ni preferencias sociales.


Por otro lado, si alguien realmente influye en el movimiento de los precios de las acciones en los mercados de valores, lo único que está probando es que los precios de los títulos se basan comúnmente en información errónea y en las expectativas irracionales de la gente, echando por tierra toda le letanía neoliberal de los "ajustes racionales de los mercados" y de la "asignación eficiente de los recursos" cuando a los mercados se les deja en libertad. Nada más alejado de la realidad.


Siendo la economía la administración de los recursos escasos, está claro que los economistas deberían empujar hacia la conservación y uso sostenible de los recursos. Sin embargo los dinerólogos lo que estudian es la manera de hacer más dinero, ya que el crecimiento es un requisito intrínseco de la economía neoclásica, sin tomar en cuenta que al sistema económico lo sostiene otro sistema más grande que es el sistema ecológico.


Afortunadamente para ellos, los pseudocientíficos financieros, han encontrado la manera de crear un sistema financiero que usa dinero para producir más dinero, sin necesidad de producir nada. La producción real de bienes ha dejado de ser el vehículo por excelencia para producir dinero. De hecho, arriba del 90% de la oferta monetaria no es dinero en sí, sino depósitos creados a través del mecanismo de la deuda por parte de los bancos comerciales.


Actualmente el PIB de EUA tiene cerca de un 8% que corresponde a los bancos, y un 16% de las aseguradoras, que se originan en actividades que no producen nada, porque el inventario que manejan es dinero y el dinero no puede agregar valor a sí mismo. Si pensamos en valor agregado como la transformación física de inventarios para convertirlos en algo más útil, y queremos calcular una medida de dicho valor agregado, es claro que el PIB sobreestima el valor agregado que sería alrededor del 76% del PIB. Esto significa que las medidas de deuda contra PIB podrían estar subestimadas, y que el problema de deuda de EUA es un 31% peor de lo que se maneja en los medios. Así por ejemplo, podríamos llegar al absurdo que la proliferación de casinos agregan valor al PIB, que es en realidad lo que sucede cuando se contabilizan las operaciones especulativas en los mercados de valores.


FALLAS DEL DISEÑO DE LA ECONOMÍA


Todos sabemos que riqueza y deuda son cosas diferentes, como lo apuntó el químico Frederick Soddy, premio Nobel de química en 1920, que señalaba importantes inconsistencias del diseño del sistema económico. Pero en lugar de ser recibido como se recibe la crítica hacia la teoría de la Tierra plana, los economistas amantes de la pseudociencia desestimaron sus comentarios y fue ignorado por ese club selecto de pseudocientíficos.


The Economic Thought of Frederick Soddy by Herman E Daly, Louisiana State University


http://billtotten.blogspot.com/2009/07/economic-thought-of-frederick-soddy.html


Soddy apuntaba que la riqueza es un número positivo, y la deuda es un número negativo. Sin embargo, ambos hacen crecer los activos, y la creación de riqueza o deuda aumenta el PIB, algo que equivaldría a registrar las deudas como ingresos de una empresa (cosa que hizo Enron, y que se consideró fraudulenta).


Igualmente, Soddy invirtió buena parte de su tiempo en demostrar que el dinero es creado de la nada y que se presta a cambio de una renta - la tasa de interés -, descubrimiento que a mucha gente desde siempre le ha costado trabajo convencerse.


Así, EUA produce un máximo de un 76% del PIB en riqueza, y el restante 24% es creación de deuda (dinero creado por artilugios financieros). Y al dividir deuda entre PIB se divide deuda entre riqueza y deuda entre deuda a la vez, lo que lleva a un adefesio pseudocientífico como indicador de corte dinerológico, porque las unidades no calzan lógicamente.


Otro dato revelador y que no deja lugar a dudas, es que más del 95% de las transferencias que se realizan a diario entre los bancos en el mundo no tiene nada que ver con el comercio internacional de mercancías, sino son simplemente operaciones de corte financiero.


PSEUDOCIENCIA NEOCLÁSICA


A estas ya declaradas inconsistencias de diseño, los economistas neoclásicos agregaron inconsistencias pseudocientíficas. Crearon complicados modelos matemáticos y simulación para modelar la economía, asumiendo supuestos en lugar de buscar hechos, dejando, a su vez ciertas variables como fijas, y tomando como independientes variables que eran interdependientes, y de esta manera usan distribuciones de probabilidad con curvas gaussianas. Cualquiera que sepa algo de probabilidad y estadística, sabe que eso es una barbaridad, simple malpraxis estadística, como decir que 1+1 = 3 por razones de conveniencia.


Estaban creando un modelo que se apartaba de la realidad, y querían que la realidad se ajustara a su modelo, y no al revés. Pero esos modelos no fueron capaces de predecir o anticipar la crisis de 2008, como sí la anticiparon los analistas de la economía como ciencia social.


Y cuando la gente les cuestionaba, ellos volteaban despectivamente a ver, señalando que el que criticaba no conocía la teoría detrás de las complicadas y crípticas matemáticas que tenían. Decían con tonos altisonantes que la economía de mercado libre había creado sus propios mecanismos de asignación eficiente de recursos y que la crisis de 1929 no podría repetirse. A fin de cuentas tuvieron que tragarse sus palabras, pues lo que ocurrió en el 2008 les vino a dar una lección de humildad.


En un artículo, el billonario George Soros cuestiona la manera en que la ciencia social de la economía (dinerológica) se ha convertido en pseudociencia al incorporar supuestos (basados en creencias y no usando hechos) y al incorporar una especie de creencias religiosas que Soros denomina "fundamentalismo de mercado" que es una especie de religión que no se muestra alrededor de una cosmología, sino meramente alrededor del dinero.


Con el entendimiento de la diferencia entre la economía y la supersticiosa dinerología que miente con estadísticas tendenciosas, fue que Soros llegó a su condición de billonario. Para Soros, la economía es más materia de historia, que asemejarse a una ciencia exacta.


NUEVAS TENDENCIAS Y MODAS EN PSEUDOCIENCIA DINEROLÓGICA


Y como si toda esta pseudociencia dinerológica no fuera suficiente, ahora los académicos están desarrollando lo último en pseudociencia dinerológica, llamada "econofísica", otro intento de revitalizar la pseudociencia neoclásica que fue desacreditada con la crisis de 2008.


Failed Economists Are Now Developing 'Econophysics' As Our New Savior


http://www.businessinsider.com/failed-economists-concoct-new-econophysics-2010-8


Y de nuevo olvidan que la economía es una ciencia social, y no se han detenido a analizar los problemas que el científico Soddy apuntaba sobre el sistema económico, y tratan de crear un sistema físico donde el dinero si se crea y se destruye, y donde las deudas y el dinero pueden crecer indefinidamente, en un mundo donde los recursos son limitados, lo que lleva a regímenes insostenibles. Están en busca de la varita mágica para hacer que su pseudociencia sea reconocida como una ciencia exacta.


La cultura anglosajona siempre ha sido muy laica, pero siempre han tenido la necesidad de creer en algo, y parece que la política (como apuntaba George Orwell) o la pseudociencia, se tratan como religión, y se observan así posturas muy dogmáticas que nada tienen que ver con el espíritu crítico del científico de verdad. ¿Hasta donde llegará la pseudociencia dinerológica en el futuro? Llegará hasta donde la gente lo permita, pero la verdad no es democrática, y el hecho de que todo el mundo crea en la danza de la lluvia, no hace llover.


El problema de fondo es ¿quién sostiene a la teoría neoclásica, como ciencia exacta?


Obviamente son los intereses que desean que el dinero se reproduzca "ad infinitum", sin importar lo que suceda en el proceso. Así, se apegan a dogmas matemáticos, que pocos entienden, y que nada tienen que ver con el comportamiento humano. El engaño sobre la gente común es monumental.


Urge, entonces, el surgimiento de una teoría coherente con el comportamiento del ser humano y con el reconocimiento intrínseco de que existe un sistema ecológico, limitado, que sostiene a todo el edificio y que no permite que prevalezca la idea de crecer a toda costa hasta el infinito.


Afortundamente, notables economistas sociales se han dado a esa ardua tarea, destacando entre otros los trabajos de Herman Daly, Joshua Farley, Douglas Booth, Lester Brown, Robert Costanza y Munasinghe-Mohan-Osvaldo Sunkel-Carlos de Miguel.

















viernes, 3 de diciembre de 2010

Sobre la ciencia sombrìa





Hablemos de la economìa, la ciencia sombrìa, como la llegò a definir el historiador Thomas Carlyle allà por el siglo XIX, y es que resulta en verdad lùgubre porque para gestionar recursos escasos, y encontrar soluciones, hay toda una diversidad de caminos teóricos trazados, lo que la vuelve màs confusa que las opiniones de médicos en relación a interpretaciones clinìcas, y menos acertada aùn que los pronósticos metereològicos.

 
En economía los postulados están enmarcados en teorìas diseñadas de acuerdo a las situaciones propias de cada època, pero tambièn muy a propòsito a los intereses dominantes.


Los precursores de esta ciencia triste hablaban y debatìan acerca de la economìa polìtica. Eran verdadaderos monstruos: Adam Smith, David Ricardo, Thomas Robert Malthus, John Stuart Mill y Karl Marx, sòlo para citar a algunos notables.

 
Cuando sobreviene la revoluciòn industrial y el sistema capitalista despega con una fuerza inusitada, dando libre espacio a la creatividad y a la productividad, el mundo prospera, pero tambièn van surgiendo los primeros trusts, que en la pràctica vienen a demostrar que no existe tal cosa como los "libres mercados", como lo manifestaban los clàsicos.


Pasado el tiempo, los economistas convencionales, basados en los clásicos, toman los postulados librecambistas para darles forma teòrica, a manera de leyes inmutables que sòlo funcionan de esa manera, y los vienen a adornar con ecuaciones matemàticas para transformar a la ciencia social en una categorìa pretenciosa de ciencia exacta.




Asì, nos vienen a hablar de conceptos tales como el “Modelo de equilibrio general”, de “Las decisiones racionales de los consumidores”, de “Los mercados autoregulados”, y de otras quimeras. De ese modo, cualquier nuevo postulado que no estuviera respaldado por todo un edificio teòrico de variables y constantes arregladas en forma de modelos, no serìa ni siquiera considerado para ser tomado en cuenta en algùn foro de notables. De hecho, esa ha sido la tònica que distingue al desfile de premios Nòbel que otorga cada año la ciencia sombrìa.




Con el advenimiento de los neoclàsicos, la academia tradicional le da carpetazo final a la economìa polìtica.




Vienen los descalabros de la Gran Depresiòn que marcan la quiebra de la Economìa Clàsica y es cuando aparece el gran salvador del sistema capitalista, Sir John Maynard Keynes, quien recomienda intervenir en el mercado a travès de instrumentos fiscales que impulsen a la demanda agregada para sacar al sistema del colapso.




La Teorìa Keynesiana se encarama en el edificio teórico y de ahì se multiplican diversas versiones de Economìa del Bienestar, ayudando a elevar el nivel de vida de las naciones avanzadas, dando seguridad social a la mayoría de esas poblaciones.




De hecho, el mundo vive la època dorada despuès de la segunda guerra mundial, extendièndose la bonanza hasta principios de los años 70's, cuando el sistema muestra sìntomas de agotamiento, y que la escuela Neomarxista identifica, sòlidamente, como evidencias de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia.




Es entonces cuando los apòstoles del libre mercado encuentran el momento propicio para el resurgimiento de los viejos postulados, pero en respuesta a un fenòmeno creciente que caracteriza a la evoluciòn moderna del sistema capitalista, es decir la financiarizaciòn de la economìa, en donde el capital busca refugio para maximizar ganancias y dar respuesta a la necesaria acumulaciòn. Economistas como Friedrich Von Hayek y Milton Friedman se encargan de ensalzar los beneficios de la economìa desregulada, clamando por el derrumbe de las barreras al comercio y el retiro estratègico del estado como interventor directo en los mercados, en beneficio del sector privado.




Esa base teòrica era lo que los grandes intereses, ahora financieros, necesitaban para imponer sus polìticas alrededor del globo terraqueo. La gran liquidez resultante del disparo de los precios del petròleo en los 70's genera un enorme mercado de eurodólares (dólares en circulación fuera del territorio de los Estados Unidos), donde los bancos mundiales corren en estampida para ofrecer crèditos atractivos a todo el tercer mundo, como palanca financiera para que los países en desarrollo logren sus autènticas aspiraciones de crecimiento acelerado.




Lo que sucediò despuès fue que la trampa del endeudamiento cobrò sus facturas y se desatan los efectos "tequila", "samba", y "vodka", que como fichas de dominò provocan grandes crisis que vienen a ser resueltas por los nuevos poderes fàcticos en forma de recetas austeras y draconianas impuestas por los "galenos internacionales", en la figura del Fondo Monetario Interancional (FMI) y del Banco Mundial (BM), y ademàs reforzadas por el sucesor del GATT, o sea la Organizaciòn Mundial del Comercio (OMC).




Ese dominio se deja ver igualmente, y como sustento a la renovaciòn de cuadros tecnocràticos en los diversos gobiernos, en las universidades norteamericanas y europeas. Cuadros de jovenes se graduan con las recetas librecambistas - monetaristas bajo el brazo, conocidas como Neoliberalismo. Instituciones como Chicago, Yale, Harvard, MIT, Stanford y Columbia le dan brillo a la teorìa dominante. Incluso algunos politòlogos y pensadores se dan el lujo de lanzar a los cuatro vientos la creencia de que vivimos el final de la historia (Francis Fukuyama) o de que la Tierra es plana (Thomas Friedman), en alusión a las supuestas bondades que la globalización económica promete.




Estas tendencias dan lugar a verdaderas aberraciones, pues se tiende a confundir a la economìa con las finanzas, o a creer firmemente que un estado se maneja como si fuera una empresa de gran tamaño, es decir, las cifras pùblicas deben de presentar superavits, de preferencia. Se sataniza el uso del gasto pùblico y al estado se le somete con una camisa de fuerza donde se le impide echar mano de los intrumentos fiscales. Asì, los impuestos sòlo sirven para financiar presupuestos pùblicos, y se desecha por completo la funciòn fundamental de redistribuciòn de la riqueza y de los ingresos. Igualmente, el estado se ve imposibilitado en hacer uso de su soberanìa monetaria, pues èsta ya descansa en las manos autònomas y "desinteresadas" de los bancos centrales, cuando en realidad sabemos que son guardianes de los intereses de los bancos privados quienes tienen la facultad de crear dinero de la nada y a su antojo.




Los noticieros cuando hablan de economìa, lo primero que reportan es còmo cerraron las bolsas de valores, las tasas de interès y los tipos de cambio, y nada màs, no hay otra cosa que reportar en cuanto a economìa se refiere, como si tales reportes tuvieran importancia crìtica para las actividades de un agricultor de las praderas venezolanas, o para un pastor de los Andes, o para un plomero de la ciudad de Lima, o bien para un tornero de un barrio de la ciudad de Mèxico. Es la gestiòn del dinero lo que ahora realmente importa.




Los grandes capitales imponen su ley en los mercados y exigen estabilidad en las cuentas pùblicas y en los tipos de cambio, para mantener acotada a la perversa inflación, y que asì ellos entren y salgan a placer de un paìs a otro, haciendo arbitraje con las tasas de interès, directamente responsables de su tasa de rentabilidad. Ya si las economìas sufren por pèrdida de competitividad de sus exportaciones, estancamiento de la economìa real, debilitamiento del mercado interno y expansiòn de la masa de desempleados, todo ello no tiene la menor importancia. Ademàs, se proclama que en el largo plazo las poblaciones se veràn beneficiadas al encontrar cada paìs sus ventajas competitivas, olvidando la enseñanza que nos dejò Keynes cuando afirmò que "en el largo plazo, todos estaremos muertos".




El dominio financiero recibe un golpe casi mortal cuando en el 2007 estalla la crisis de los crèditos hipotecarios subprime. Surgen los colapsos de muchos bancos, pero los grandes maniobran en las oscuridades de los lobbying centers de Washington y Londres, logrando ser rescatados, asì es que surgen voces apologèticas que exclaman a ocho columnas en los diarios de que los bancos beneficiados son instituciones demasiado grandes para quebrar (too big to fail) , y ahì sì se permite, bajo el capricho de las reglas neoliberales, que se den los subsidios a torrentes, pues es de "interès general" salvar a estos ìconos corporativos. La carga financiera de esos rescates la lleva, por supuesto, el sufrido y golpeado ciudadano, el infeliz tax payer.




La crisis no resuelta provoca que regresen con renovados brìos los representantes de la escuela keynesiana, argumentando que el sistema dominante va hacia al abismo y recomiendan hacer uso de la polìtica fiscal, para que todos nos salvemos del desastre. Apuntan que la inflación no es ahora el enemigo a vencer, si no el estancamiento que amenaza con perpetuarse y su compañero inseparable: el desempleo.




Sin embargo, los intereses financieros de Wall Street y la City muestran resistencia, abundan los desacuerdos, se logran ciertas medidas estabilizadoras de muy corto plazo, pero queda sin resolver el problema principal de còmo rescatar a una economìa mundial desfalleciente, amenazada de muerte por la inminente llegada de màs crisis, màs grandes, y màs frecuentes.




Pero tambièn empieza a tomar fuerza otra escuela que se apoya con las evidencias catastròficas del cambio climático, y del deterioro generalizado de la ecologìa, para profetizar que el sistema ya no es sustentable, pues se requerirìan tres o cuatro planetas Tierra adicionales para dar cabida a las aspiraciones de crecimiento acelerado de paìses que reclaman su parte del pastel, como es el caso de las naciones BRIC, pero igualmente de otras muchas màs que vienen detràs empujàndose unas a otras, basándose en patrones de consumo occidentales.




Nuestra ciencia lùgubre se encuentra en una encrucijada. Si se decide continuar con la idea de business as usual, el despeñadero nos espera a todos, no sòlo con catàstrofes financieras de pronòstico reservado, sino tambièn por escenarios apocalìpticos en el sistema ambiental - que sustenta al sistema econòmico - y que pondrìan en riesgo a la misma civilizaciòn en cuestiòn en pocas generaciones.




¿Què hacer entonces? ¿No hacer nada, màs que dar paliativos y subsidios a los grandes agentes econòmicos como lo sugieren los apologetas neoliberales? ¿Regular y retomar el papel rector del estado en la economìa, pero seguir con la firme idea de crecer a toda costa, como lo sugiere la escuela Neokeynesiana? o ¿Diseñar una nueva agenda econòmica que ponga en el centro de gravedad a la misma naturaleza, y a la justicia humana, para finalmente devolverle a la ciencia economìa su caracter social?




El momento grave, de transición urgente, nos dicta que es hora de desempolvar los estudios de economìa polìtica y a empezar a quitarle a la ciencia econòmica su caracter lùgubre.




Es hora de desterrar quimeras, de aprender de errores pasados, de considerar que nuestro medio natural es cerrado y que en breve – para el año 2030, para ser exactos - seremos màs de 9,000 millones de habitantes, y que prácticamente la mitad de esos seres humanos vivirán condenados en la miseria absoluta, si no se altera la manera en que producimos y distribuimos satisfactores.




El tiempo corre en nuestra contra y ya es hora de que la Economìa emita la luz que no deje lugar a interpretaciones utópicas con agendas ocultas.




Boca del Rìo, Ver., diciembre 3, 2010

jueves, 28 de octubre de 2010

Los "ninis" del gobierno mexicano

Rafael Isàs



Para cualquier ciudadano observador que se atreva a visitar alguna de las vàstisimas zonas marginales que existen en toda ciudad del paìs, lograrà identificar gran nùmero de adolescentes y jòvenes adultos que ni trabajan, ni estudian. Los coloquialmente llamados "ninis".

Dejados a su suerte, sin esperanzas de construir un futuro de forma digna, son fàcil presa del crimen organizado, tanto como consumidores, como vendedores de droga al menudeo.

En estas zonas de muy bajo nivel socioeconòmico, la vigilancia es pràcticamente nula, ni por asomo se distingue la presencia de algùn polìcìa, y sì se llega a dar el caso, se les ve platicando amenamente con los grupos de muchachos.

En estos ùltimos dìas la opiniòn pùblica ha sido enterada de docenas de ejecuciones donde se involucran a jovenes. Voces destacadas, como la del rector de la UNAM, Don Josè Narro, han protestado agudamente frente a estas barbaridades.

Los que han estudiado el tema de las mafias en lugares como Rusia, Ucrania, Colombia e Italia, han alertado que Mèxico ha seguido un rumbo similar, pero aùn no se ven en nuestro paìs casos extremos de ataques terroristas. Sin embargo, Hillary Clinton, y otros analistas del Pentàgono, han señalado que en Mèxico estàn presentes ya grupos terroristas con fines de insurgencia. Primera vez que estos tèrminos se utilizan para definir el caso de nuestro paìs.

Por ello, cuando se escucha al presidente Calderòn decir que los Estados Unidos son los responsables por el problema del narcotràfico, o que debe de darse un debate para determinar si se debe o no legalizar la marihuana, uno no sabe si reìr o angustiarse aùn màs, segùn lo han tambièn afirmado corresponsales de la prensa extranjera que han entrevistado en estos dìas al funcionario.

Un reflejo de la problemàtica de fondo que sucede en Mèxico es que recientemente tres calificadoras internacionales distintas nos han reprobado en materia de honestidad, vida democràtica y prosperidad de la poblaciòn. Pero, ante esta montaña de evidencias, pues las calificadoras analizan un cùmulo de indicadores selectos, algùn Secretario de Estado del gobierno federal sòlo atinò a decir que "esas eran sòlo apreciaciones externas".

Mientras el gobierno en turno no reconozca que el mayor problema que se tiene es la corrupciòn en sus propias filas, no se van a aplicar soluciones de fondo. De hecho, estudios recientes de especialistas han calculado que 71% de los un poco màs de 2,000 gobiernos municipales que existen en Mèxico estàn penetrados por el narcotràfico en diversos grados. Esa estimaciòn contrasta con la cifra optimista que diò otro Secretario, la cual la ubicaba en sòlo el 20%.

Otro dato que da cuenta de la problemàtica interna que tiene el gobierno es que en los ùltimos diez años, han desertado alrededor de 100,000 soldados, que equivalen a la mitad de efectivos que forman la fuerza actual del ejèrcito. Por si fuera poco, cada año se generan màs de 1,000 denuncias en las distintas oficinas regionales de la Comisiòn Nacional de Derechos Humanos en contra de las fuerzas armadas, por delitos de abusos, despojos, violaciones y hasta lesiones y asesinatos a civiles. Inclusive, los noticiarios han dado cuenta de generales -el màs alto rango del ejèrcito - que han sido acusados de estar colaborando con bandas ilegales.

Bajo ese contexto, ¿còmo, entonces, el presidente de la repùblica pretende tranquilizar a la poblaciòn con la idea de contar con una sola polìcia centralizada? Es decir, como si todo el problema se redujera a dar màs balazos que los càrteles.

Desde hace varios años, estudiosos del tema han venido recomendando una reforma integral del Estado Mexicano, pues la forma en que està organizado el paìs no garantiza la plena democracia, empezando por el procedimiento que se sigue para designar en secreto la lista de candidatos de cada partido, y que de ahì el ciudadano no tenga otra opciòn màs que votar por alguien que ni siquiera conoce.

La particiapciòn del ciudadano en las decisiones que màs le afectan està complementamente acotada. Esa deficiencia institucional ha dado lugar a que se haya desatado la corrupciòn y la impunidad en gran escala.

Finalmente, en materia econòmica mucho se ha demostrado la inoperancia del modelo econòmico adoptado desde los tiempos de Salinas de Gortari, pero el grupo en el poder ha antepuesto oìdos sordos y continùan aplicando polìticas que tienen sumido al paìs en el estancamiento, no generando suficiente inversiòn productiva y fuentes de empleo, haciendo al paìs cada vez màs dependiente y màs vulnerable del exterior. La debilidad del mercado interno es ya crònica.

En la jerga acadèmica mundial se maneja mucho el concepto de estado fallido, para identificar a naciones cuyos gobiernos no garantizan los servicios pùblicos màs elementales. Aunque se antojarìa pensar que estamos lejos de caer en una situaciòn comparable a Sudàn, por citar un ejemplo extremo, sì se han prendido focos rojos que alertan de un deterioro grave de la situaciòn que guarda Mèxico en varias esferas.

Entonces, no es exageraciòn alguna afirmar que el gobierno mexicano tiene su propia versiòn de los "ninis": ni entienden la problemàtica nacional, ni resuelven nada.

Octubre 28, 2010

lunes, 18 de octubre de 2010

¿TERRORISMO EN MEXICO?

Rafael Isàs

Nuevamente, y ahora con màs insistencia, la Secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, ha externado su preocupaciòn por las formas que ha adoptado la violencia en Mèxico y ha declarado, palabras màs, palabras menos, que "hay indicios de que el narcotràfico se està constituyendo en una amenaza terrorista e insurgente, y que su gobierno està dispuesto a ayudar al Estado mexicano".

Leyendo entre lìneas, presuntamente la ayuda tomarìa la forma de venta de armas, asesoramiento y entrenamiento militar y, ¿por què no?, en un momento dado en el envìo de tropas para estacionarlas en bases dispuestas en zonas claves del paìs. Colombia viene a ser el modelo a seguir.

Pero ese clase de declaraciones no paran ahì. El Centro Para la Nueva Seguridad Americana (CNAS), con sede en Washington, recientemente diò a conocer un trabajo realizado por el coronel retirado Robert Killebrew y por la investigadora Jeniffer Bernal donde los autores señalan que "...las redes de narcotraficantes no constituyen solamente un problema criminal, sino que està evolucionando en una nueva forma de insurgencia criminal. La escala de violencia alcanzada de estos grupos amenazan a gobiernos y sociedades civiles en el hemisferio occidental y, crecientemente, a los Estados Unidos mismos." (ver:
http://www.cnas.org/node/5034)

Bajo ese contexto las voces de advertencia van subiendo de tono y van difundiendo una nueva conceptualizaciòn del problema que viene azotando a nuestro paìs en los ùltimos años. Obviamente que estas declaraciones encuentran eco en los medios de comunicaciòn convencionales, con la finalidad de ir moldeando a la opiniòn pùblica, en el sentido de que una futura intervenciòn indirecta, o directa, de las fuerzas armadas norteamericanas se vuelva "deseable y necesaria", pues se estarìa atentando contra la seguridad de los Estados Unidos.

Podrìamos decir con seguridad, entonces, que la militarizaciòn de Mèxico va en marcha y que nuestro gobierno va cediendo ante tales presiones.

Es oportuno recordar la tesis que la economista y periodista canadiense Naomi Klein desarrollò en su cèlebre libro La Doctrina del Shock: valerse de la desorientaciòn general, despuès de haberse producido conmociones colectivas - guerras, ataques terroristas o desastres naturales -, para impulsar medidas antipopulares como terapias de shock. La autora muestra còmo el uso deliberado de la doctrina del shock produjo eventos que cambiaron el rumbo de muchas naciones, desde el golpe de estado de Pinochet en Chile, la masacre de la plaza Tiananmen, hasta el colapso de la Uniòn Soviètica, y las tècnicas de chantaje llevadas a cabo por el Fondo Monetario Internacional para imponer el molde de capitalismo del desastre alrededor del mundo.

Parece que la vìa hacia la militarizaciòn creciente de Mèxico guarda ciertas similitudes con las tesis esgrimidas por Klein, ya que resulta incongruente que Estados Unidos impulse el armamentismo creciente en Mèxico, cuando en su mismo territorio no hace gran cosa para impedir el avance del ya masivo mercado de narcòticos dentro de su propio territorio.

A todo esto surgen las inevitables interrogantes acerca de què busca en el fondo la polìtica exterior de los Estados Unidos hacia Mèxico. Se antojan varias respuestas: la lucrativa venta de equipo y servicios bèlicos, que cobra relevancia ante la ya anunciada retirada de Irak; el aseguramiento preferencial de energèticos y materias primas estratègicos, sobre todo cuando el mercado internacional de crudo se acerca a su pico de producciòn històrica; el control o, en su caso, eliminaciòn de fuerzas polìticas independientes del camino que los Estados Unidos consideran conveniente para sus intereses, Colombia tambièn es un caso ilustrativo al respecto; y la eventual constituciòn de la naciòn mexicana como fuerza disuasoria sobre gobiernos centroamericanos que tambièn se salgan de cierta polìtica continental trazada desde Washington.

Lo alarmante del caso es que las intenciones norteamericanas no buscan precisamente la erradicaciòn del problema del narcotràfico, pues desdeñan por completo causas econòmicas y sociales inherentes a un modelo econòmico impuesto desde fuera, que ha generado el desarrollo desigual y el descontento generalizado.

La naciòn mexicana, y el continente entero deben de estar altertas sobre estos nuevos desplazamientos que manifiesta la polìtica exterior de los Estados Unidos. Nuestras aspiraciones hacia el futuro se estàn viendo comprometidas ante tal amenaza.










lunes, 11 de octubre de 2010

Narcotràfico, monstruo de mil cabezas

El problema del narcotràfico ha degenerado en un clima de violencia e inseguridad que no tiene precedentes en nuestro país y, al respecto, han surgido varias interpretaciones al problema, que van desde el simplismo de reducirlo a un problema de maleantes bien organizados contra las fuerzas del orden, hasta otras que abordan cuestiones de geopolítica mundial. El fenómeno, complejo en toda su naturaleza, obliga a realizar ejercicios de análisis cada vez màs cuidadosos que tomen en cuenta los diferentes vasos comunicantes que forman la integridad de todo sistema.

Si ubicamos al tràfico de estupefacientes en un marco histórico, la primera pregunta que nos haríamos sería por què aparece de lleno durante la década de los 60’s, si sustancias como la marihuana, el opio o la heroína existìan mucho tiempo atrás.

Circuitos de la droga funcionaban activamente en el pasado, como el cìrculo de la media luna, el triangulo de oro, y otros màs.

Detenièndonos a analizar lo que sucedió en esa década vemos que aparecen de lleno nuevas formas de expresión musical provenientes de Inglaterra y que tienen eco en toda Europa y en el continente americano.

El fenómeno de los Beatles, y de otros grupos destacados, no sòlo tiene su manifestación rítmica, sino el mensaje de protesta, de rebelión, de expresión verbal que difunde una nueva manera de ver las cosas y de rechazar formas establecidas que, ante el empuje de las nuevas generaciones, ya no tiene cabida en un mundo desigual y en las aspiraciones juveniles en pos de un mayor énfasis en las cuestiones humanísticas. Los jóvenes se sienten atraídos por las lecturas de Sartre, Camus, Marcuse, Fromm y otros pensadores.

Luego, y como consecuencia lógica de un despertar de expectativas, que el sistema establecido no logra cumplir, empiezan a proliferar los movimientos estudiantiles, cada vez màs activos, màs combativos y màs decididos. Amplios sectores populares se sienten animados en participar en esas marchas, que rápidamente van ganando fuerza.

El sistema resiente la avalancha que viene y reacciona. La Universidad de Kent en Ohio, Estados Unidos, la ciudad de Praga, y Tlaltelolco se hermanan ante la represión brutal.

Sin embargo, los movimientos a favor de la paz y los derechos civiles logran avances significativos. El rechazo a la guerra de Vietnam adquiere apoyos masivos en todo el mundo, a la vez que Martin Luther King Jr. moviliza a la población negra para lograr avances que se antojaban imposibles unos cuantos años atrás.

Se organizan conciertos a favor de la paz. Uno notable, Woodstock en Estados Unidos se vuelve memorable, pero también va de la mano con evidencias de una drogadicción que avanza a pasos agigantados. En Mèxico tuvimos nuestra propia versión con aquel concierto legendario en Avàndaro. Nuevamente, los escándalos con las drogas ensombrecen el espíritu humanista detrás de estos actos de la contracultura.

Las drogas, como todo negocio, requiere de la concurrencia de dos fuerzas: la demanda y la oferta. El mercado objetivo fue trazado con cuidado: la juventud.

Habrìa que debilitarla, embrutecerla, confundirla, hacerle caer en la trampa del hedonismo, hacer que desertara de la peligrosa lucha social despertadora de conciencias, para caer en lo burdo, en el desprestigio, en la llamada “pèrdida de valores”, con la cual la sociedad conservadora etiquetò toda futura lucha reivindicadora.

Pero, ¿y quièn jugarìa en la parte ofertista? Se señalaban entonces a bandas fuera de ley y se les ubicò en lugares apartados. Colombia fue uno de ellos, con la legendaria figura de Pablo Escobar y algunos casos aislados en Mèxico, notablemente en Sinaloa y Guerrero.

Estos hechos coinciden en la parte económica con las épocas de estancamiento económico de años 70’s. El modelo proteccionista, el estado de bienestar, el del desarrollo estabilizador y de la sustitución de importaciones mostraba signos de agotamiento, y para el capital, la tendencia de la tasa de ganancia, punto clave para su expansión, sufrìo franca decaída.

Lo que mantuvo a la economía norteamericana avanzando fue el cada vez màs notorio énfasis hacia el armamentismo. La industria bèlica ofreció una salida hacia la capacidad sobrante que se manifestaba en la economía. El capital busca maximizar sus ganancias y què mejor oportunidad ofrecía la confrontación con el bloque soviético. La guerra fría fue un motor económico de grandes dimensiones.

Mientras tanto, el narcotráfico amasaba inmensos volúmenes de recursos y surge otro cuestionamiento, ante un marco de estancamiento ¿no ofrecía el comercio de estupefacientes una gran oportunidad para el capital, al igual que la fabricación y comercio de armas?

Vienen los 80’s y con ello cobran popularidad las ideas neoliberales de Friedrich Hayek, Ludwig von Mises y Milton Friedman, patrocinadas y difundidas por Ronald Reagan y Margaret Thatcher. A los países subdesarrollados y víctimas del endeudamiento se les aplican con rigor las recetas del Consenso de Washington, que entre otras cosas obligaba a una desregulación ampliada de la economía, notoriamente del sector financiero.

Aquellas fueron magnìficas noticias para el libre movimiento de capitales, que en el caso del narcotráfico es vital para el proceso de lavado monetario y, por què no, también para financiar los formidables déficits que año con año se acumulaban en la balanza de pagos norteamericana.

Ante la explosión de los medios de comunicación y la liberación de los mercados, surge la oleada mundial del individualismo, el materialismo y el consumismo, hoy màs que nunca cobra importancia vivir el momento y la droga ofrece ese ingrediente de bienestar momentáneo. Pero, para la masa de jóvenes que no pudieron tener acceso a planteles educativos, la salida fue el desempleo, aunque también la posibilidad abierta de convertirse en pequeños proveedores de la mercancìa prohibida, que les ofrecía ingresos jamàs soñados, dada su condición social.

En Nicaragua se da la revolución sandinista, ante ello los Estados Unidos buscan fortalecer a las fuerzas opositoras de los contras, mediante el envìo de armas. Para concertar la operaciòn intervinieron la CIA, las ventas de equipo bèlico a Iràn, y el tràfico de drogas.

Surgen los movimientos guerrilleros en Colombia, a través de las FARC y, para combatirlos, que mejor señuelo que “asistir” a Colombia en sus esfuerzos para erradicar el narcotráfico. Asì, el gobierno de los Estados Unidos se encarga de dotar de armamento al ejército de esa nación sudamericana. El resultado: la autèntica oposición popular es prácticamente aplastada, mediante el asesinato y desapariciòn de màs de 4,000 activistas, mientras tanto, el narcotráfico siguiò prosperando.

Hoy por hoy, Colombia se alza en Sudamèrica como una fortaleza militar represora y también como amenaza permanente al gobierno de Hugo Chàvez, mediante la instalación de siete bases militares, supuestamente para combatir a los narcotraficantes, pero en realidad està en la mira las importantes reservas petroleras de Venezuela, asì como derrocar a las aspiraciones de igualdad social contenidas en la revolución bolivariana.

Mientras tanto, en Mèxico, uno de los pupilos màs aplicados en la adopción de políticas neoliberales, surgen de lleno càrteles importantes de la droga, los cuales no sòlo se disputan las rutas de abasto hacia el lucrativo mercado estadounidense, sino también los florecientes mercados de las principales ciudades del país. Pero, hasta entonces, la operación de estas redes había sido tolerada, sin grandes aspavientos, hasta la llegada de Calderòn al poder.

La nueva estrategia gubernamental fue la de enfrentar a los càrteles mediante el uso de la fuerza, pero en realidad lo que se provocò fue abrir la caja de Pandora, pues a partir de entonces la violencia se generalizò hasta llegar a cobrar la vida de 30,000 personas, sin que a la fecha se muestre el éxito de esa lucha, y mucho menos, que el negocio ilícito de las drogas refleje disminución notoria.

El problema se manifiesta mediante varios aspectos. Primero, un mercado norteamericano extenso y muy lucrativo, sin que los Estados Unidos hagan esfuerzos abiertos para frenar la demanda creciente de estupefacientes. Al contrario, la expansión de ese mercado permite a esa nación beneficiarse por los montos multimillonarios que genera, al captarlos mediante su desregulado sector financiero, por otro lado, mucho de ese caudal de recursos se destina a la venta de armas, que como veìamos, es una salida importante para el capital hambriento de ganancias.


En segundo plano, el surgimiento de la violencia da a los mismos Estados Unidos argumentos para equipar con armamento al ejército y policía federal de Mèxico en su campaña para erradicar a estas bandas organizadas, sin que a la fecha se muestren resultados positivos de esa lucha.

La existencia de acuerdos de tipo militar para enfrentar al enemigo – que ya no es el terrorismo, sino el narcotráfico organizado – permite la oportunidad de penetrar màs en la región, sobre todo cuando Mèxico posee importantes reservas de petróleo, energético que ya se aproxima a su tope de producción mundial y donde su control planetario hoy màs que nunca se convierte en un punto vital de estrategia geoeconómica.

Y, en tercer plano, la posibilidad de futuras fuerzas de oposición se verán amenazadas precisamente por esa fuerza militar que aplastarà cualquier intento serio de retar a los intereses oligárquicos, con el pretexto de combatir grupos de sicarios.

Mientras tanto, la juventud sigue maniatada con la facilidad de obtener estupefacientes, los recortes crecientes a los planteles de educación pública, favoreciendo el auge de instituciones privadas que propugnan programas educativos instrumentales, màs que de índole crìtica, y los brotes de protesta estudiantiles aparecen como desvinculados de sindicatos cada vez màs debilitados y maniatados por la aplicación de medidas flexibles de ìndole laboral por parte de las empresas.

Para combatir al narcotráfico se requiere toda una serie de medidas preventivas que ataquen el problema de raíz: oportunidades educativas y laborales para la juventud; incrementos importantes en infraestructura social y educativa; campañas orientadoras acerca de los peligros del consumo de estupefacientes, no nada màs en escuelas, sino también en los medios masivos de comunicación; tèrmino al monopolio televisivo, ya que las cadenas actuales favorecen la exhibición de programas y videos donde abundan hechos delictivos; acoso fiscal a inversiones de origen sospechoso y todo tipo de medidas pràcticas que impidan el lavado de dinero; reforzamiento de vigilancia en fronteras y puertos para impedir la entrada de armas al país; limpieza en cuerpos policiacos, juzgados y ministerios públicos y, finalmente, la participación activa de la población en las decisiones que màs le afectan, como todo principio democrático.

Sin embargo, adoptar lo anterior se estaría combatiendo una de las salidas màs lucrativas del capital para lograr su reproducción y acumulación, cuestión que las clases en el poder no están muy de acuerdo en llevar a cabo.